Cómo funciona la cadena
Prueba de trabajo (PoW)
El mecanismo de consenso en el que se obtiene el derecho a añadir un bloque gastando cómputo, y por tanto electricidad.
La prueba de trabajo resuelve el problema de quién decide, cuando nadie manda: el derecho a añadir un bloque se gana gastando un recurso que no se puede falsificar. Verificar que alguien lo gastó es instantáneo; conseguirlo es carísimo. Esa asimetría es todo el mecanismo.
Su virtud es que el coste de atacar la red es un coste externo y medible en electricidad y máquinas, no una promesa. Su defecto es el mismo: el consumo energético es real y creciente, y es la crítica más sólida que se le hace. Los defensores responden que ese gasto es lo que se compra, y que el reproche no distingue entre gasto y desperdicio; es una discusión legítima que no se cierra con un dato.
La alternativa dominante hoy es la prueba de participación, a la que Ethereum migró en 2022 reduciendo su consumo de forma drástica. Bitcoin sigue en prueba de trabajo, y cambiarlo no es una decisión que nadie pueda tomar. La potencia total dedicada se mide con el hash rate.