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El halving: qué cambia de verdad y qué no promete

Cada 210.000 bloques, la cantidad de bitcoin que recibe quien mina un bloque se reduce a la mitad. Empezó en 50 BTC en 2009 y bajó en 2012, 2016, 2020 y 2024. Es el mecanismo por el que la emisión total se acerca a los 21 millones de unidades sin superarlos nunca.

Es también el acontecimiento sobre el que se han escrito más previsiones de precio del sector, y merece la pena separar lo que se puede comprobar de lo que no.

La fecha no está en el calendario

El halving no ocurre en una fecha: ocurre a una altura de bloque. Y los bloques no salen a intervalos exactos —el objetivo es uno cada diez minutos, ajustado por la dificultad cada 2.016 bloques—, así que cualquier fecha que veas es una estimación que se corrige conforme se acerca.

Por eso la cuenta atrás de esta web se calcula sobre la altura real de la cadena en cada momento en lugar de sobre una fecha fija. Si dos webs te dan fechas distintas, probablemente ninguna está mal: están usando supuestos distintos sobre el ritmo de los bloques.

Lo que cambia de forma inmediata y comprobable

Una sola cosa, y es concreta: el ingreso de los mineros se parte en dos de un bloque al siguiente.

Eso importa porque los mineros son vendedores estructurales: tienen costes en moneda local —electricidad, máquinas, naves— y cobran en bitcoin, así que venden parte de lo que producen para cubrirlos. Cuando su ingreso por bloque se reduce a la mitad, la cantidad de bitcoin que llega al mercado por esa vía cae. Es un cambio en la oferta nueva, medible, y ocurre en un instante identificable.

Lo que también ocurre, con retraso: los mineros menos eficientes dejan de cubrir costes y apagan equipos, lo que se ve en el hash rate, y la dificultad se reajusta a la baja para mantener el ritmo. Es un proceso de semanas, no de un día.

Lo que no promete

Aquí hay que ser honesto con tres cosas.

No es información nueva. Está programado en el protocolo desde 2009, la fecha aproximada se conoce con años de antelación y no hay ningún participante del mercado que se entere el día que pasa. Un acontecimiento perfectamente anticipado no tiene por qué mover el precio cuando ocurre.

Cuatro observaciones no son un patrón. Se habla de «ciclos de cuatro años» sobre la base de cuatro halvings, en un mercado que ha cambiado por completo entre uno y otro: en 2012 no había ni derivados líquidos ni participación institucional ni el marco regulatorio actual. Cualquier regularidad sobre cuatro casos y con las condiciones cambiando no es un patrón estadístico; es una historia que encaja con lo ocurrido.

La oferta nueva es pequeña frente al mercado. Lo que se emite en un día es una fracción diminuta de lo que se negocia en un día. Un cambio en la emisión importa a plazos largos y como argumento estructural; presentarlo como el motor del precio de las semanas siguientes le atribuye un peso que no tiene.

Cómo se lee la parte que sí se puede leer

Sin necesidad de creerse ninguna previsión:

  • El hash rate. Si el precio cae y se mantiene, los mineros aguantan. Si cae con él, hay equipos apagándose. Ojo: es una estimación derivada del ritmo de los bloques, no una medición, así que hay que mirar medias de varios días.
  • El comportamiento de la oferta nueva. Es la única variable que el halving cambia de verdad.
  • Lo que hace el apalancamiento alrededor del evento. Los acontecimientos muy anticipados atraen posiciones apalancadas, y eso genera liquidaciones en las dos direcciones cuando el precio no hace lo que la mayoría esperaba. Ver cómo leer las liquidaciones.

Y lo que no depende del halving

La volatilidad del activo, el tamaño de tu posición y tu capacidad de aguantar una caída del 70 % durante dos años. Son las tres cosas que deciden el resultado de la mayoría de la gente, y ninguna aparece en el calendario. Los datos de rentabilidad de cada periodo, incluidos los que rodean los halvings anteriores, están en rentabilidad histórica.

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