Las estafas más frecuentes con criptomonedas en España
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Un monedero hardware resuelve un problema concreto y muy bien: que tu clave privada nunca esté en un ordenador conectado a internet. No resuelve los otros dos problemas por los que la gente pierde criptomonedas, y como se vende como «la solución de seguridad», mucha gente lo compra creyendo que ya está a cubierto.
El dispositivo genera y guarda la clave privada en su propio chip. Cuando quieres enviar fondos, el ordenador prepara la operación, el dispositivo la firma internamente y devuelve solo la firma. La clave no sale nunca. Un programa malicioso en el ordenador no puede leer lo que no pasa por el ordenador.
Eso elimina toda una categoría de ataque: los que roban claves de un monedero caliente instalado en un equipo comprometido.
Tres cosas, y las tres son la causa habitual de pérdidas:
De ahí que la pantalla del dispositivo sea el punto que de verdad importa: es el único sitio donde ver qué estás firmando sin que un ordenador comprometido pueda mentirte. Verifica ahí la dirección y el importe, carácter por carácter en el principio y el final. Firmar sin leer esa pantalla anula buena parte de la ventaja de tener el dispositivo.
No es una función del importe absoluto sino de dos preguntas:
El reparto que usa mucha gente es dejar en la plataforma solo lo que piensa mover a corto plazo y el resto en frío. Y hay un paso intermedio infravalorado: si el importe es pequeño, la mejora más grande no es comprar un dispositivo, es activar una llave de seguridad o una aplicación de códigos en lugar del SMS, que es vulnerable a SIM swapping.
Papel o metal, nunca en un dispositivo conectado. Ni foto, ni notas, ni gestor de contraseñas, ni un correo a uno mismo. Más de una copia, en sitios físicos distintos, porque el riesgo dominante es la pérdida y no el robo. El orden de las palabras forma parte del secreto.
Si usas la contraseña adicional que algunos dispositivos permiten (passphrase), entiende el intercambio: protege si te roban el papel, y si la olvidas los fondos son irrecuperables aunque tengas las 24 palabras. Y piensa en quién podría acceder si tú no pudieras: una copia que nadie sabe que existe es una copia que se pierde contigo.
Fiscal: mover fondos a tu propio monedero no es una transmisión y no tributa: cambias de sitio de custodia, no de titular. Y las monedas cuyas claves tienes tú no cuentan para el umbral del modelo 721, que solo alcanza a lo custodiado por terceros en el extranjero.
Estafas: las campañas de suplantación de fabricantes de monederos son habituales, incluidas cartas en papel con un código QR. Los patrones concretos están en las estafas más frecuentes en España.
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