Monederos y seguridad
Monedero caliente
Un monedero de autocustodia instalado en un dispositivo conectado a internet: cómodo para operar y expuesto por definición.
Un monedero caliente es una aplicación de móvil, de escritorio o una extensión de navegador que guarda las claves en un dispositivo con conexión. Sigue siendo autocustodia —las claves son tuyas, no de una empresa— pero están en una máquina que también abre correos, instala aplicaciones y visita páginas.
Es la herramienta adecuada para lo que exige interacción: usar aplicaciones descentralizadas, pagar comisiones de red, mover cantidades pequeñas con frecuencia. Y es la inadecuada para guardar ahorros, por el mismo motivo por el que no se lleva encima todo el efectivo. La regla de reparto que funciona es tratarlo como la cartera del bolsillo y el monedero frío como la caja fuerte.
Los dos vectores reales de pérdida aquí no son criptográficos. Uno es la copia de seguridad: la frase de recuperación acaba fotografiada o guardada en la nube «un momento», y ese momento es permanente. El otro son las autorizaciones que concedes tú mismo al conectar el monedero a una web, que es la mecánica del wallet drainer: no hace falta robarte la clave si te convencen de firmar.