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Monederos y seguridad

Clave privada

El número secreto con el que se firman las operaciones. Quien lo tiene puede gastar los fondos, y no hay forma de revocarlo.

La clave privada es un número enorme elegido al azar. Con él se producen las firmas que la red acepta como autorización para mover los fondos de una dirección. De la clave privada se deriva la clave pública y de esta la dirección, y ese camino solo funciona en un sentido.

Las consecuencias operativas son duras y conviene enunciarlas sin rodeos. Quien conoce la clave puede gastar, sin ninguna otra credencial. No se puede cambiar como una contraseña: no hay a quién notificar que ha quedado comprometida, y lo único que se puede hacer es mover los fondos a una dirección nueva antes que el atacante. Y si se pierde, los fondos quedan bloqueados para siempre, porque no existe nadie con autoridad para reasignarlos.

En la práctica casi nadie maneja la clave directamente: se maneja la frase de recuperación, de la que se derivan todas las claves del monedero. Por eso las reglas de seguridad se formulan sobre la frase, y por eso ningún servicio legítimo te la pedirá nunca. Un monedero frío es simplemente un dispositivo que firma sin que la clave llegue a salir de él.

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