Monederos y seguridad
Wallet drainer
Un contrato o una web preparados para que la víctima firme por su propia mano una autorización que permite vaciarle el monedero.
Un drainer no roba claves: consigue que las uses. La web imita a un proyecto conocido —a menudo con anuncios pagados en buscadores o con un enlace difundido desde una cuenta comprometida— y te pide conectar el monedero y firmar. Lo que firmas no es lo que aparenta: es un permiso ilimitado sobre tus tokens, o una operación que los transfiere directamente.
Por eso un monedero frío no protege de esto. La firma es legítima desde el punto de vista de la red, la has autorizado tú, y la operación no se puede anular. La defensa no es criptográfica, es de procedimiento: llegar a la web por un marcador propio y nunca por un anuncio ni un enlace recibido; desconfiar de toda urgencia, porque el «reclama ahora antes de que acabe» es el mecanismo mismo del engaño; leer en la pantalla del dispositivo qué se autoriza y por cuánto; y usar un monedero aparte, con poco saldo, para probar cualquier aplicación nueva.
Conviene además revisar de vez en cuando las autorizaciones concedidas y revocar las que ya no uses: una firma de hace un año sigue vigente hasta que la retiras. Y si un NFT o un token aparece en tu monedero sin que lo hayas comprado, no interactúes con él; ese es el señuelo, no un regalo.