Monederos y seguridad
Dirección
La cadena de caracteres a la que se envían los fondos. Es pública, se deriva de tu clave y no puede usarse para gastar nada.
Una dirección es el identificador que se comparte para recibir fondos. Se deriva de la clave pública mediante funciones criptográficas que no se pueden recorrer al revés, de modo que publicarla es inofensivo: con ella se puede enviar y consultar, pero no gastar.
Tres cosas que hay que saber en la práctica. Primero: las direcciones son específicas de cada red. Enviar a una dirección correcta pero en la cadena equivocada es la forma más habitual de perder fondos, y las operaciones no se pueden anular. Segundo: muchos monederos generan una dirección nueva en cada cobro; eso es normal y mejora la privacidad, no significa que la anterior haya dejado de funcionar. Tercero: las direcciones llevan una comprobación interna, así que un error de teclado suele ser rechazado, pero un cambio deliberado por parte de un programa malicioso en el portapapeles no lo será.
De ahí la costumbre que conviene adoptar: pegar la dirección y después verificar los primeros y los últimos caracteres en la pantalla del dispositivo que firma, no en el ordenador. Cualquiera puede consultar el historial de una dirección en un explorador de bloques, que es también la razón por la que una dirección reutilizada expone bastante información.