Monederos y seguridad
Prueba de reservas
Una publicación con la que una plataforma intenta demostrar que tiene los fondos de sus clientes. Enseña activos y casi nunca pasivos.
Tras varias quiebras de plataformas se generalizó la práctica de publicar una «prueba de reservas»: la plataforma acredita el control de unas direcciones y, en las versiones mejor hechas, permite a cada cliente comprobar criptográficamente que su saldo está incluido en el total declarado.
El límite es estructural y hay que entenderlo bien: una prueba de reservas demuestra activos, no solvencia. Solvencia sería activos menos pasivos, y las deudas de una plataforma —préstamos, obligaciones con terceros, fondos comprometidos— no aparecen en la cadena de bloques. Una plataforma puede acreditar que controla mil millones y deber mil quinientos. Además, la foto se toma en un instante concreto, y los fondos se pueden mover el día siguiente.
Para un cliente en la Unión Europea hay algo con más peso que una prueba voluntaria: el régimen de MiCA impone a los proveedores autorizados obligaciones sobre la custodia y la separación de los fondos de clientes respecto de los propios. Comprobar que una plataforma figura en el listado de proveedores autorizados dice más que su informe de reservas. Y ninguna de las dos cosas convierte un saldo en un exchange en autocustodia.