DeFi, NFT y Web3
DeFi (finanzas descentralizadas)
Servicios financieros que funcionan con contratos inteligentes en lugar de intermediarios. Sin intermediario tampoco hay a quién reclamar.
DeFi agrupa aplicaciones que replican funciones financieras —intercambiar, prestar, tomar prestado, obtener rendimiento— mediante contratos inteligentes a los que se accede desde el propio monedero, sin abrir cuenta y sin que nadie apruebe la operación.
Lo que aporta es acceso sin permiso y transparencia: el código y las posiciones son públicos y auditables por cualquiera. Lo que quita es todo lo que aporta un intermediario. No hay recuperación de contraseña, no hay servicio de reclamaciones, no hay reversión de una operación errónea y no hay garantía de depósitos. Cuando un contrato falla o te engañan para firmar algo, el dinero no vuelve.
Dos avisos concretos para un lector en España. Uno: la mayoría de estos servicios no están prestados por una entidad autorizada aquí, así que quedan fuera del marco de protección que sí cubre a un proveedor del listado de la CNMV; los rendimientos anunciados hay que leerlos con eso presente. Dos: cada operación en DeFi —un intercambio, una entrada o salida de un fondo, la recepción de recompensas— es un hecho con consecuencias fiscales, y aquí nadie te envía ningún resumen anual. Si vas a usarlo, lleva el registro desde el primer día.