DeFi, NFT y Web3
NFT
Un token único y no intercambiable que acredita la titularidad de un apunte en una cadena. Lo que acredita no es necesariamente lo que crees.
NFT significa token no fungible: a diferencia de un euro o de un bitcoin, cada unidad es distinta y no sustituible. Técnicamente es un apunte en un contrato que dice que una dirección es titular de un identificador concreto.
Aquí está la precisión que casi nunca se hace y que explica muchas decepciones: lo que posees es el apunte, no necesariamente la obra ni ningún derecho sobre ella. En muchas colecciones la imagen está alojada en un servidor corriente al que el token solo apunta; si ese servidor desaparece, el token sigue existiendo y la imagen no. Y los derechos de propiedad intelectual solo se transmiten si el contrato o los términos de la colección lo dicen expresamente, lo que a menudo no ocurre.
Sobre el mercado conviene ser directo: es mucho menos líquido de lo que aparentan las cifras de ventas, porque cada pieza es única y no hay un precio continuo sino ofertas puntuales. El «precio mínimo» de una colección es una oferta, no una valoración de tu pieza. Y son el señuelo habitual de las estafas: un NFT que aparece en tu monedero sin que lo hayas comprado está ahí para que interactúes con él, así que no lo hagas. En España, además, comprarlo o venderlo tiene efectos fiscales igual que cualquier otro activo.